Chimpiribipubín.

Chimpiribipubín_portada peq.png

A Luis Alberto Molina, Moli, el autor de este cuento rimado, lo conocí gracias a esas ventanas abiertas que en los blogs son los comentarios. Él vive, como yo, en el aquel lejano confín, pero juntamos las letras en esta bendita lengua que nos une y hermana. Aquí os traigo a Chimpiribipubín, un conejo salido de la chistera de su escritura, de nombre algo “trabaluénguico” pero que ya saben pronunciar a la perfección los alumnos de mi clase que ilustraron la historia.

Ficha de audio y vídeo:
Autor: Luis Alberto Molina.
Música: Meldis (Jamendo).
Narrador: Javier Merchante.
Ilustraciones: Alumnos de 4ºB del CEIP Josefa Navarro Zamora (2012-13).
Francisco Javier, Álvaro, Jesús, Mari Carmen, Sara Garrido, Marco, Jesús, Raúl, Francisco Manuel, Samuel, Marco y Paola.






Chimpiribipubín
(Luis Alberto Molina)

Chimpiribipubín, es un conejo, siempre anda a los saltitos,
yo lo veo desde lejos.
Chimpiribipubín, tiene largas orejas, las que siempre se les doblan,
pero el nunca se queja.
Chimpiribipubín, come zanahorias, y mientras las mastica,
Le gusta contar historias.
Cuenta que esa tarde, cuando la siesta dormía, sintió algo muy extraño.
¿Qué afuera sucedía?
Salió presuroso por saber qué allí pasaba,

Vio gente reunida,
que muy atentos escuchaban,
a un loro muy elegante que desde arriba les hablaba.
Este loro parlanchín, hijo de un loro mayor,
quería ser el alcalde, y el mismo se eligió.

Un petirrojo le dijo;
tu no sabes gobernar, seguro que si viene el zorro muy pronto te escaparás.
Un lechuzón gordo y viejo lo miraba fijamente, sacudiendo su cabeza mientras limpiaba sus lentes.
El hornero comentó; cómo puede este individuo, querer arreglar el bosque
miren lo que es su casa, que no tiene ni revoque.

¡Viene el hombre!, ¡viene el hombre! Alguien por allí gritó,
y el loro fue el primero que a esconderse corrió.

Era una falsa alarma, que a un bromista se le ocurrió.
Cuando todos regresaron, según cuenta este conejo,
otro loro recién llegado algo extraño comentó.
Los que iban llegando se sumaron a la conversación.
Era tal el alboroto, de tantos loros reunidos, que nadie nada entendía.
El futuro alcalde no se entendía con sus pares,
y los demás animales aburridos en exceso, se fueron alejando
dejando sólo al candidato, que también se retiró.
Chimpiribipubín el conejo, a su cama regresó.
Contento porque en el bosque, hoy la calma renació.