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Relatos Breves.
“Uno de los muchos agrados que puede suministrar la literatura es el agrado de lo narrativo. Este libro [Cuentos breves y extraordinarios] quiere proponer al lector algunos ejemplos del género, ya referentes a sucesos imaginarios, ya a sucesos históricos. Hemos interrogado, para ello, textos de diversas naciones y de diversas épocas, sin omitir las antiguas y generosas fuentes orientales. La anécdota, la parábola y el relato hallan aquí hospitalidad, a condición de ser breves. Lo esencial de lo narrativo está, nos atrevemos a pensar, en estas piezas; lo demás es episodio ilustrativo, análisis psicológico, feliz o inoportuno adorno verbal. Esperamos, lector, que estas páginas te diviertan como nos divirtieron a nosotros”.
Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.
Ficha de audio:Narradora: Pilar Valdés.Wang Chu: Gabriel Vicente.Ch' ienniang: Maite Benítez.Chian Yi: Javier Merchante.Músicas: German Shepherd y Elly Jay.






El Encanto.

Cuento Anónimo chino (Dinastía T´ang -618-906 a. C.)

Narradora: Ch'ienniang era la hija del señor Chang Yi, funcionario de Hunan. Tenía un primo llamado Wang Chu, que era un joven inteligente y apuesto. Habían crecido juntos y, como el señor Chang Yi quería mucho al muchacho, dijo que lo aceptaría de yerno. Ambos escucharon la promesa, y como estaban siempre juntos, el amor aumentó día a día. Ya no eran niños y llegaron a tener relaciones íntimas. Desgraciadamente, el padre no lo advirtió. Un día un joven funcionario le pidió la mano de su hija y el señor Chang Yi , olvidando su antigua promesa, consintió.Ch'ienniang, debiendo elegir entre el amor y el respeto que le debía a su padre, estuvo a punto de morir de pena, y el joven estaba tan despechado que decidió abandonar el país para no ver a su novia casada con otro. Inventó un pretexto y le comunicó a su tío que debía marchar a la capital. Como el tío no logró disuadirlo, le dio dinero, regalos, y le ofreció una fiesta de despedida.Wang Chu, desesperado, pasó cavilando todo el tiempo de la fiesta, diciéndose que era mejor partir y no empeñarse en un amor imposible. Wang Chu se embarcó una tarde y había navegado unas millas cuando cayó la noche. Le dijo al marinero que amarrara la embarcación y que descansaran, pero por más que se esforzó no pudo conciliar el sueño. Hacia la medianoche, oyó pasos que se acercaban.Se incorporó y preguntó:Wang Chu: ¿Quién anda ahí, a estas horas de la noche?Ch'ienniang: Soy yo, soy Ch'ienniang. Narradora: Sorprendido y feliz, Wang Chu la hizo entrar a la embarcación. Ella le dijo que el padre había sido injusto con él y que no podía resignarse a la separación. También ella había temido que Wang Chu, en su desesperación, se viera arrastrado al suicidio. Por eso había desafiado la cólera de los padres y la reprobación de la gente y había venido para seguirlo a donde fuera. Ambos, muy dichosos, prosiguieron el viaje a Szechuen.Pasaron cinco años de felicidad y ella le dio dos hijos. Pero no llegaban noticias de la familia y Ch'ienniang pensaba cada vez más en su padre. Ésta era la única nube en su felicidad. Ignoraba si sus padres vivían o no, y una noche le confió a Wang Chu su pena.Wang Chu: Eres una buena hija, ya han pasado cinco años y se les debe de haber pasado el enojo. Volvamos a casa.Narradora: Ch'ienniang se regocijó y se aprestaron a regresar con los niños. Cuando la embarcación llegó a la ciudad natal, Wang Chu le dijo a Ch'ienniang.Wang Chu: No sabemos cómo encontraremos a tus padres. Déjame ir antes a averiguarlo. Narradora: Al divisar la casa, sintió que el corazón le latía. Wang Chu vio a su suegro, se arrodilló, hizo una reverencia y pidió perdón. Chang Yi lo miró asombrado y le dijo:Chang Yi: ¿De qué hablas? Hace cinco años que Ch'ienniang está en cama y sin conciencia. No se ha levantado una sola vez.Wang Chu: No comprendo, ella está perfectamente sana y nos espera a bordo. Narradora: Chang Yi no sabía qué pensar y mandó dos doncellas a ver a Ch'ienniang. La la encontraron sentada en la embarcación bien ataviada y contenta. Maravilladas, las doncellas volvieron y aumentó el asombro de Chang Yi.Entretanto, la enferma había oído las noticias y parecía haberse curado: sus ojos brillaban con una nueva luz. Abandonó el lecho y se vistió ante el espejo. Sonriendo y sin decir una palabra, se dirigió a la embarcación.La que estaba a bordo iba hacia la casa: se encontraron en la orilla. Se abrazaron y los dos cuerpos se confundieron y sólo quedó una Ch'ienniang, joven y bella como siempre. Sus padres se regocijaron, pero ordenaron a los sirvientes que guardaran silencio, para evitar comentarios.Por más de cuarenta años, Wang Chu y Ch'ienniang vivieron juntos y fueron felices.