El león y el ratón.
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Guillermina Marino


El protagonista de esta fábula es un ratón,acompañado por un león -símbolo del poder y la fuerza-, donde la moraleja viene a decirnos que ningún acto de bondad queda sin recompensa y que no conviene desdeñar la amistad de los humildes, representada por un insignificante animal, el ratón. Fábula de Esopo reescrita posteriormente por La Fontaine y el español Félix María de Samaniego. Darío García Manzano prestó su voz para interpretar al ratón y Guillermina Marino nos cedió amablemente las imágenes que ella realizó para ilustrar este relato.




El león y el ratón
(Fábula. Esopo)




Una vez dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón. Lo tenía entre sus garras y abrió la boca para comérselo cuando el ratoncito suplicó:

- Por favor, león, rey de los animales, señor de la selva, ¡no me comas! Apenas soy un bocadito. Si me dejas ir, algún día podré ayudarte.
El león lo miró asombrado y se echó a reír:

- ¿Ayudarme, una cosita tan débil y pequeña como tú? Me das tanta risa que, por esta vez, no te comeré.

Pasó el tiempo, pero un día, el león, rey de los animales y señor de la selva, cayó en una trampa que le habían tendido los cazadores. Lo cubría una red muy gruesa y allí quedó atrapado, rugiendo de rabia.
El ratoncito escuchó sus rugidos y corrió hasta él. Entonces, con sus buenos dientes de ratón, empezó a roer la soga hasta que ésta se rompió. ¡Y el león pudo salir por el boquete y librarse de la trampa!
Ese día, el señor de la selva, el rey de los animales, aprendió que todos, hasta los más débiles y pequeñitos, pueden ayudar.