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A Fernando Rubio Pérez, el autor del relato versado que os traemos hoy, El vampirillo Roberto, lo conocí a través de Internet gracias a su blog La guarida del cuentista donde, entre otras historias, publica versos traviesos dirigidos a los más pequeños.
Javier Grau Sellés, el ilustrador del relato, es compañero de trabajo y bien podría convertirse en El maestro ilustracuentos si quisiera, porque dotes, sensibilidad e ironía no le faltan. Mi agradecimiento a Javier por tan generoso y exquisito trabajo.

Ficha de audio y vídeo:
Narrador: Javier Merchante.
Ilustraciones: Javier Grau.
Música: Sergey Kovchik (Jamendo).
Duración: 3:25.







El vampirillo Roberto.


El vampirillo Roberto
te va a dejar boquiabierto.
Toma sangre en escabeche,
pues tiene colmillos de leche.
Y aunque aún es pequeño,
tiene ya un lindo sueño:
Quiere ser un chupóptero
y viajar en helicóptero.

De este cuento no te bajes
que ya vienen los personajes:
Su madre se llama Renata
y sólo bebe sangre horchata.
Su padre es don Ramiro
porque… rima con vampiro.
Y Paola es una ¿humana?,
con ojitos de avellana.

Roberto traza una triquiñuela
para escapar de la escuela.
A un árbol decide subirse,
y salta para divertirse.
Pero salta sin recordar
que todavía no sabe volar.
Y en el suelo se ha quedado
un poquito espachurrado.

Su padre está enfadado:
-¡A tu cuarto, castigado!
Su madre le recomienda
que se lleve la merienda.
Y Roberto está aburrido
merendando seso hervido,
y asomado a su ventana
porque… le da la gana.

Roberto siente que su ente
se acalora de repente.
Cree divisar una humana
y salta desde la ventana.
Aletea mucho un brazo,
y tras pegarse un zurriagazo,
corre a por el alimento.
(Este verso queda exento)

De pronto, el Sol se esconde
y, sin saber de dónde,
llega un terrible alarido
que te deja estremecido.
Dos dientes pierde Roberto,
el vampirillo inexperto,
al confundir la farola
con el cuello de Paola.

Mas Paola no se asusta
y parece que le gusta…
Guiña un ojo al vampiro
Y Roberto da un suspiro.
-Yo también soy vampirilla-.
Y le besa en la mejilla…
Y Roberto se ha quedado
rojo, rojo, colorado…

…Su madre abre la puerta
y Roberto se despierta.
-¡A levantar, pequeño!
¿Tuviste un dulce sueño?
Roberto, pega un brinco,
busca a Paola con ahínco…
Pero ya nada es lo mismo;
todo ha sido un espejismo.

Pues mamá se llama Rufa
y toma la horchata de chufa.
Papá cualquier chorrada
porque… no rima con nada.
Ni vampiros ni puñetas;
son vulgares marionetas
de un cuentista algo chiflado.
Y rojo, rojo, colorado…

…este cuento ha...

TERMINADO

…¡Ay, mi cuello!