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Piojito y Pulguita.

A partir de 3 años.
Los cuentos acumulativos son cuentos populares de tradición oral, que favorecen la atención y motivan la imaginación de los niños.
Las secuencias narrativas de estos textos permiten desarrollar la memoria, la comprensión y expresión oral.
Son cuentos que construyen una serie a partir de una situación inicial que provoca la entrada en acción de un personaje -lo más frecuente es que sean animales-. En la narración aparecen los personajes uno a uno aportando una nueva acción y al mismo tiempo desapareciendo el anterior. Con la entrada de cada nuevo personaje se va repasando todo lo ocurrido con anterioridad hasta llegar al principio realizando un camino inverso. En un momento determinado dejan de entrar personajes y el cuento precipita su final con una recapitulación de cierre.
El 2 de febrero de 2.016 tuvo lugar la grabación de este relato con los alumnos pertenecientes a la 26 promoción de Atril, escuela de doblaje de Sevilla.


Reparto:
Texto: J. y W. Grimm.
Narradora: Reyes Rasco.
Puerta, Estiércol: Samuel Navarro.
Pulguita, Fuente: Clara Rivera.
Escoba, Árbol: Roberto Fraile.
Carro, Muchacha: Elena S. Echeverría.

Músicas: Tradicional griega.




Piojito y pulguita.
(Grimm)
Narrador: Un piojito y una pulguita vivían juntos en el mismo hogar y estaban fabricando cerveza en una cáscara de huevo. El piojito entonces cayó dentro y se abrasó. La pulguita al verlo se puso a gritar. La pequeña puerta del cuarto dijo entonces:
Puerta: ¿Por qué gritas, pulguita?
Pulguita: Porque el piojito se ha abrasado.
Narrador: La puertecita se puso a chirriar. Habló entonces una escobita que había en un rinconcito:
Escoba: ¿Por qué chirrías, puertecita?
Puerta: ¿Cómo no voy a chirriar si el piojito se ha abrasado y la pulguita está llorando?
Narrador: Así, la pequeña escoba se puso a barrer terriblemente. Pasó entonces por allí un carrito y dijo:
Carro: ¿Por qué barres, escobita?
Escoba: ¿Cómo no voy a barrer si el piojito se ha abrasado, la pulguita está llorando y la puertecita chirriando?
Narrador: El carrito dijo entonces que iba a correr terriblemente, y se puso a correr terriblemente. Pasó corriendo junto al montoncito de estiércol y éste dijo:
Estiércol: ¿Por qué corres, carrito?
Carro: ¿Cómo no voy a correr si el piojito se ha abrasado, la pulguita está llorando, la puertecita chirriando y la escobita barriendo?
Narrador: El montoncito de estiércol dijo entonces que iba a empezar a arder, y se puso a arder terriblemente. Había allí un arbolito que le dijo:
Árbol: Montoncito de estiércol, ¿por qué ardes?
Estiércol: ¿Cómo no voy a arder si el piojito se ha abrasado, la pulguita está llorando, la puertecita chirriando, la escobita barriendo y el carrito corriendo?
Narrador: Entonces el arbolito dijo que se iba a sacudir, y se sacudió y perdió todas sus hojas. Aquello lo vio una muchachita que llevaba un cantarito y dijo:
Muchacha: Arbolito, ¿por qué te sacudes?
Árbol: ¿Cómo no me voy a sacudir si el piojito se ha abrasado, la pulguita está llorando, la puertecita chirriando, la escobita barriendo, el carrito corriendo y el montoncito de estiércol ardiendo?
Narrador: La muchachita dijo que iba a hacer pedazos su cantarito e hizo pedazos su cantarito.
Fuente: Muchachita, ¿por qué haces pedazos tu cantarito?
Narrador: Dijo entonces la fuentecita.
Muchacha: ¿Cómo no voy a hacer pedazos mi cantarito si el piojito se ha abrasado, la pulguita está llorando, la puertecita chirriando, la escobita barriendo, el carrito corriendo, el montoncito de estiércol ardiendo y el arbolito sacudiéndose?
Fuente: Ay, pues entonces yo me voy a desaguar.
Narrador: Y se puso a desaguarse tan terriblemente que se ahogaron todos: la muchachita, el arbolito, el montoncito de estiércol, el carrito, la escobita, la pulguita y el piojito.