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A partir de 6 años.
Un día suena el timbre de una casa y Pablo se apresura a abrir la puerta. Al otro lado, aparece un cachorrillo abandonado que está deseando tener nuevo amo. Pero, al poco tiempo, surgirá el problema: ¿Quién recoge las cacas del perro?
Ficha de audio y vídeo:
Texto: Ricardo Alcántara.
Narrador: Javier Merchante.
Madre: Mª José Blaya.
Pablo: Manu Rochela.
Padre: Paco Vila.
Guardia: Adolfo Zarandieta.
Músicas: Akashic Records.
Ilustraciones: Gusti (Editorial Edelvives, 2.003)








¿Quién recoge las cacas del perro?
(Ricardo Alcántara, adaptado)



Madre: ¡Pablo o Papá, uno de vosotros, que abra la puerta!
Pablo: Yo voy, mamá. Estoy levantado, iba para el cuarto. ¿Quién será tan tarde? ¡Oh, qué perro más simpático! ¡Es precioso! ¡Papá, mamá, mirad qué perro nos han dejado en la puerta de la casa!
Padre: ¡Oh, qué cachorrito más lindo! ¡Se nota que es de raza!
Madre: ¡Alto ahí los dos! ¿Que os conozco! En casa no quiero perros.
Pablo y Padre: Pero, ¿¡por qué!?
Madre: Pues... porque yo tendría que ocuparme de él.
Padre: No digas eso, mamá. Te equivocas, nosotros lo cuidaríamos, ¿verdad, Pablo?
Pablo: Claro que sí, papá.
Madre: Ah... ¡como si no os conociera!
Narrador: Ya tenemos al perro durmiendo, aquella misma noche, en una caja junto a la chimenea.
A la mañana siguiente.
Pablo: Uhmm..., ¿qué te parece Zambo?
Padre: No sé, no sé..., no me gusta. Zambo es la persona que tiene juntas las rodillas.
Pablo: Papá, llevamos ya más de media hora así, sin ponernos de acuerdo sobre el nombre...
Padre: ¿Y Tento?
Pablo: ¡Mira, está moviendo el rabo! Parece que le gusta.
Padre: Y mucho. No para de moverse.
Pablo: ¡Tento! ¡Tento! Mi cachorrín.Así te llamaremos, ¿verdad, papá?
Padre: Bonito nombre: corto y sonoro. ¡Tento!
Madre: Mmmm..., esto no me gusta nada.

Narrador: Tento era divertido y cariñoso, pero como cualquier perro tenía sus inconvenientes... ¡también hacía caca!
Madre: ¡Lo que faltaba! ¡Haciendo sus necesidades en medio de la cocina! ¡Eh, vosotros, los amantes de los perros, ya estáis sacando a Tento a la calle a que haga sus necesidades! ¿Entendido?
Pablo: No te preocupes, mamá. Nosotros nos encargaremos, ¿verdad, papá?
Padre: Por supuesto. Lo sacaremos dos veces al día. Así no ensuciará la casa.
Madre: Ya podéis estar comprándole una correa para cuando lo saquéis de paseo.
Pablo: A la orden. Vamos, papá, a por la correa.

Narrador: A la mañana siguiente con Tento de paseo por la calle, se encontraron con un policía municipal.
Policía: Buenos días.
Padre: Buenos días.
Policía: Bonito perro. ¿Es vuestro?
Pablo y Padre: Sí.
Policía: ¿Supongo que recogerán las cacas de esta monada de perro? Porque en caso contrario les recuerdo que tengo un talonario de multas que les está esperando.
Padre: No se preocupe agente. Vamos, Pablo, que Tento está sospechosamente dándoles vueltas a aquel árbol.
Pablo: Corre, papá, cógelo en brazos antes de que se la haga.

Narrador: Ya en casa...
Pablo: ¡Qué susto, mamá, Tento estuvo a punto de hacerse caca con el policía allí delante!
Madre: ¿Y quién pensáis que va a recoger las cacas del perro?
Padre: ¡Oh, yo desde luego no, qué asco!
Pablo: ¡Pues anda que a mí! Yo de pensarlo, tengo fatigas.
Pablo y Padre: ¡Qué asco!
Madre: Pues alguien tendrá que recogerlas.
Pablo: Ya lo tengo: le enseñaremos a hacerlo en el water, como hacemos las personas.
Padre: No veo esa solución muy clara, Pablo. ¿Tú lo ves sentado en la taza del water?
Pablo: La verdad es que no, papá...
Madre: Me parece que no hay otra solución: ¡tendremos que regalarlo! ¡Y a ver quién lo quiere!
Padre: Eso no es una solución, querida, ¡es un disparate!
Pablo: Mirad, Tento, parece que nos ha oído y ha salido disparado.
Madre: ¿¡No habrá salido corriendo para hacer otra vez caca en la cocina!?
Pablo: No, mamá, se ha escondido debajo de mi cama.
Padre: Creo que tienes razón, no tendremos más remedio que regalarlo. Pablo, ven, tendremos que dar el perro a alguien...
Pablo: ¡Papá...!
Madre: ¡Vaya par de inútiles! Me ocuparé yo de las cacas del perro.
Narrador: Al oírla, Tento corrió a su lado, mientras saltaba y meneaba el rabo lleno de alegría.
A partir de entonces, Tento solo atendía a su ama. A los otros les ignoraba como si no les viera.
Pablo: Anda, Tento, ven, toma una galleta rellena de chocolate.
Padre: Tento, bonito, coge la pelotita.
Narrador: Y Tento, ni caso, a ninguno de los dos. Toda su atención se la dedicaba a su ama. Claro, Pablo y su padre rabiaban de celos porque el perro ni siquiera les dirigía la mirada.
Pablo: ¿Qué podríamos hacer para que nos eche cuenta, papá?
Padre: No lo sé, hijo.
Madre: Yo sí lo sé. Cuidad a Tento como yo lo hago y ya veréis como todo cambia.
Narrador: Aunque a regañadientes, no tuvieron más remedio que aceptar la idea de la madre. ¡No había otra salida! Así que cuando llegó la hora de sacarlo a la calle para hacer sus necesidades le pusieron su correa y salieron sin protestar.
Pablo: ¡Vamos, Tento!
Narrador: Y cuando llegó el momento más delicado, Pablo y su padre, recogieron las cacas del perro en una bolsa de plástico.
Pablo: Ánimo, papá.
Narrador: A partir de entonces, Tento jugaba con unos y otros volviendo la normalidad a toda la familia.