Yo dos y tú uno



Cuento recogido por Antonio Rodríguez Almodóvar en "Cuentos al amor de la lumbre", Edit. Anaya. La música se tomó prestada de Carmen Linares (La Tana y la Juana) y de Aurora Vargas (La primavera llegó). Carlos Sanz realizó los dibujos, interpretó al marido e hizo posible que todo esto se viera; y Pili Alonso, que hizo la mujer, se peleó con él.
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Yo dos y tú uno.


Dicen que era un matrimonio que no tenía familia. Ya llevaban muchos años de casados. Una noche se pusieron a cenar y, como siempre, preparó ella tres huevos fritos: uno para ella y dos para su marido. Pero aquella noche no sé que bicho le picó a la mujer, que dice:

- Mira, ya estoy harta de que todas las noches te comas tú dos huevos y yo uno. Esta noche va a ser al revés: tú uno y yo dos.

- Ni hablar. Yo dos y tú uno. Como siempre.

- ¿Y eso por qué?

- Porque lo digo yo y en casa la autoridad la tiene el marido.

- Pues ni hablar. Esta noche, tú uno y yo dos.

- Que no.

- Que sí.

Bueno, pues estuvieron discutiendo un rato y ninguno daba su brazo a torcer. Ya cansado el marido, le dice:

- Como insistas, me muero.

- Pues muérete.

Entonces él se hizo el muerto y la mujer salió a la calle gritando:

- ¡Ay, que mi maridito se ha muerto! ¡Que se me ha muerto mi marido!

Vino el cura y le prepararon el entierro. Ya lo llevaban para el cementerio, y la mujer se acercaba a las andas, diciendo:

- ¡Dejadme, dejadme que lo bese por última vez!

Y con este pretexto se le acercaba a la cara y le decía al oído:

- Tú uno y yo dos.

- Yo dos y tú uno.

Y el entierro seguía. Ya llegaban al cementerio y otra vez se acercaba ella:

- Mira que voy a dejar que te entierren.

- La autoridad es la autoridad: yo dos y tú uno.

Conque llegaron al cementerio. Lo bajan de las andas y ya van a ponerlo en la sepultura. Otra vez ella, gritando, se le echa encima y le dice al oído:

- ¡Dejadme, dejadme que lo bese por última vez! Por última vez: Tú uno y yo dos.

- Ni hablar. Que me entierren.

Y como ya lo iban bajando, dice ella:

- ¡Está bien, cómete los tres pedazo de animal!

Y entonces él se incorporó de un salto y salió gritando:

- ¡Que me como tres, que me como tres!

La gente, que no sabía lo que estaba pasando, echó a correr atemorizada, y un cojo que iba en la comitiva decía:

- No corráis tanto, hombre, por lo menos que pueda escoger.

Y colorín colorado, el que no levante el culo del asiento será enterrado.

(Adaptación de un cuento de Antonio Rodríguez Almodóvar).