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Friday, November 3

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    El hueso cantor

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    2:08 am
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    de 8 años.
    El
    años.El hueso cantor
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    restituya la justicia.
    Para
    justicia.Para la ocasión,
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    título del relato.
    Ficha
    relato.Ficha de audio:
    Texto:
    audio:Texto: J. y W. Grimm.
    Narrador:
    Grimm.Narrador: Paco Vila.
    Rey/Pastor:
    Vila.Rey/Pastor: Javier Merchante.
    Hombrecillo:
    Merchante.Hombrecillo: Mª José Blaya.
    Hermano:
    Blaya.Hermano: Adolfo Zarandieta.
    Músicas:
    Canción:
    Zarandieta.Músicas: Canción: Gabriel Vicente.
    Sergey
    Vicente.Sergey Kovchik.
    El hueso cantor.
    (Grimm)
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    2:00 am
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    {El hueso cantor_entrada.png} A partir de 8 años.
    El hueso cantor trata el mismo tema de otro cuento también publicado en esta página, La flor de Lililá: la traición entre hermanos hasta el límite de la tragedia. En ambos una flauta se convierte en el elemento necesario para que se restituya la justicia.
    Para la ocasión, Gabriel Vicente, profesor de música del CEIP San Sebastián de la Puebla del Río, compone e interpreta el tema musical que explica el título del relato.
    Ficha de audio:
    Texto: J. y W. Grimm.
    Narrador: Paco Vila.
    Rey/Pastor: Javier Merchante.
    Hombrecillo: Mª José Blaya.
    Hermano: Adolfo Zarandieta.
    Músicas:
    Canción: Gabriel Vicente.
    Sergey Kovchik.
    El hueso cantor.
    (Grimm)
    Narrador: Había una vez gran alarma en un país por causa de un jabalí que asolaba los campos, destruía el ganado y clavaba a las personas sus colmillos. El Rey prometió una gran recompensa a quien librase al país de aquel azote; pero la fiera era tan corpulenta y forzuda, que nadie se atrevía a acercarse al bosque donde tenía su morada. Finalmente, el Rey hizo salir a un pregonero diciendo que otorgaría por esposa a su única hija a aquel que capturase o diese muerte a la alimaña.
    Vivían a la sazón dos hermanos en aquel reino, hijos de un hombre pobre, que se ofrecieron a intentar la empresa. El mayor era astuto y listo; y el menor, ingenuo y de buen corazón. Dijo el Rey:
    Rey: Para estar seguros de encontrar el animal, entraréis en el bosque por los extremos opuestos.
    Narrador: El mayor entró por el lado de Poniente, y el menor, por el de Levante. Al poco rato de avanzar éste, acercósele un hombrecillo que llevaba en la mano un pequeño venablo, y le dijo:
    Hombrecillo: Te doy este venablo porque tu corazón es inocente y bondadoso. Con él puedes enfrentarte sin temor con el salvaje jabalí; no te hará daño alguno.
    Narrador: El muchacho dio las gracias al hombrecillo y, echándose el arma al hombro, siguió su camino sin miedo. Poco después avistó a la fiera, que corría furiosa contra él; pero el joven le presentó la jabalina, el animal embistió ciegamente y se atravesó el corazón con el arma. El muchacho se cargó la fiera a la espalda y se volvió para presentarla al Rey.
    Al salir del bosque, encontró en la puerta de una taberna a su hermano que se divertía con más gente bailando y empinando el codo. Al ver a su hermano menor que salía del bosque con el jabalí a cuestas, su envidioso y perverso corazón no le dejó ya un instante en reposo.
    Hermano mayor: Ven, hermano, descansarás un poco y te reanimarás con un vaso de vino.
    Narrador: El pequeño, que no pensaba mal, entró y le contó su encuentro con el hombrecillo que le había dado la jabalina para matar el jabalí.
    El mayor lo retuvo hasta el anochecer, y entonces partieron los dos juntos. Al llegar, ya oscurecido, a un puente que cruzaba el río, el mayor hizo que el otro pasara delante, y cuando estuvo en la mitad, le asestó a traición un fuerte golpe y lo mató. Lo enterró bajo el puente y, cargando con el jabalí, lo llevó al Rey, afirmando que lo había cazado y muerto, hazaña por la cual obtuvo la mano de la princesa. Al extrañarse la gente de que no regresara el hermano, dijo:
    Hermano mayor: Seguramente que el animal lo habrá despedazado.
    Narrador: Y todo el mundo lo creyó así. Pero como la verdad lucha por no quedar oculta, también aquella negra fechoría hubo de salir a la luz. Unos años más tarde, un pastor que conducía su rebaño por el puente vio abajo, entre la arena, un huesecillo blanco como la nieve, y pensó que con él podría fabricarse una boquilla para su flauta. Así lo hizo, y al probar el instrumento con la nueva pieza, el huesecillo se puso a cantar, con gran asombro del pastor:
    "Ay, amable pastorcillo,
    que soplas mi huesecillo,
    mi hermano me ha matado
    y bajo este puente enterrado.
    El jabalí se llevaba
    y la princesa me robaba."
    Pastor: ¡Vaya un cuerno prodigioso, que canta solo! Voy a llevarlo al Rey.
    Narrador: No bien hubo llegado a presencia del Rey, el cuerno volvió a entonar su canción. El Rey, comprendiendo el sentido, mandó excavar la tierra debajo del puente y apareció el esqueleto entero del asesinado. El mal hermano no pudo negar el hecho. Lo cosieron en un saco y lo echaron al río para que muriera ahogado. Los huesos del muerto fueron depositados en el cementerio y allí reposan en paz.

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    2:00 am

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